En Defensa de la Educación (Parte III)

(Publicado en la revista de cultura y política La Tecl@ Eñe - Año XV Nro. 77 correspondiente al mes de septiembre de 2016)

EN DEFENSA DE LA EDUCACION (Parte III)

Cerrábamos la nota anterior expresando que nuestros jóvenes deben estar protegidos tanto en lo socio cultural como en lo político económico, para que así puedan seguir disfrutando del mayor número de conquistas colectivas. Muchos son los logros que se consiguieron desde que comenzó el presente siglo, en cuanto a las políticas públicas de índole totalmente inclusivas. Ante el actual avance de la orientación global impuesta por los grandes grupos dominantes, es fundamental la participación de la juventud en   la defensa de sus derechos y garantías, combatiendo toda exclusión.

En tal sentido, podemos destacar que muchos chicos y adolescentes recientemente estuvieron reunidos junto a las Abuelas de Plaza de Mayo, para mostrar el peligro en que se halla el programa de formación artística y contención social. A la par de sus   docentes y músicos, están dando pelea para sostener este proyecto de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles que supera el número de trescientos a lo largo y a lo ancho del territorio nacional. El objetivo es que no se continúen desarticulando, desguazando y/o abandonando los diversos planes y programas educativos.

Ya suman unas doscientas cesantías las ordenadas por el Ministerio de Educación de la Nación, focalizadas no sólo en los mencionados coros y orquestas infantiles y juveniles sino incluso en lo que hace a los trabajadores del plan nacional de lectura, educación y memoria; a los empleados de los programas de alfabetización y de educación sexual integral, entre muchos otros. La sub-ejecución presupuestaria está afectando también a los comedores estudiantiles, a las residencias universitarias y a los convenios cuyo destino es mejorar las carreras y a estudiantes de bajos recursos.

Esos despidos afectan al programa Educación de Jóvenes y Adultos, dirigido a incluir a quienes la estructura educativa formal había excluido y que llega a los sectores más pobres, las villas y las escuelas de frontera. También hay cesantías en el Instituto Nacional de Formación Docente, cuyo fin es fortalecer la articulación pedagógica con los alumnos y potenciar la formación entre los docentes. Y se está desmantelando el área respectiva de la Dirección Nacional de Información y Estadística Educativa, que deja en riesgo todo lo atinente a los datos de registro y censo.

Ya no hay casi nada para programas de apoyo a la juventud y se han interrumpido los planes de becas o desactualizado sus montos. Pensamos que esto forma parte de la reforma neoliberal del Estado, como también que este neoliberalismo es el credo del gran capital y los sectores más concentrados, cuyo objetivo es arrasar con todo estado de bienestar. El ideario es favorecer a un sector minoritario en desmedro de los más débiles; en este caso, se benefician los empresarios a costa del dinero público que estaba destinado al cuidado de nuestros niños y jóvenes.

Es imprescindible que consideremos a nuestros adolescentes como agentes políticos que amplían el sistema democrático, interpelando al poder y proponiendo algo nuevo y transformador. Junto al vaciamiento del Estado, el proyecto neoliberal apunta a la despolitización de la juventud ya que entiende que es un sector desestabilizador y que, por ende, no debe ser escuchado. Todo lo contrario: son nuestros pibes quienes harán que la democracia no se limite solamente a lo representativo electoral, sino que los incluya cada vez con más vigor en una verdadera dimensión participativa.

En este marco general, el ministro de Educación improvisó un discurso al inaugurar el  Hospital Escuela de Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Negro diciendo que “esta es una nueva Campaña del Desierto, sin espadas y con educación”. No tardó en surgir la reacción de repudio en las redes sociales, en contra de la carga ideológica que portan esas palabras del funcionario. Ello toda vez que en dicha expedición miles de indios fueron torturados, exterminados o enviados a la isla Martín García; y a los niños que quedaban huérfanos se los ofrecía para el servicio doméstico.

Si para muestra basta un botón, nos hallamos ante políticas públicas de signo opuesto a las que procuran de modo activo la protección integral de los derechos y garantías de nuestra niñez y juventud. La puja actual gira en torno de mantener o no lo conseguido hasta hoy, como asimismo si dejamos librado a las manos del mercado aquello referido a nuestras niñas, niños y adolescentes. O si tanto desde lo público como lo privado tenemos que accionar apostando a una mejor realidad para ellos. Y por ser los más débiles, acompañarlos como agentes de protección y prevención.

 
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