Trabajo Psicosocial en las Cárceles

(Incluido su video en mi Canal Oficial de YouTube)

TRABAJO PSICOSOCIAL EN LAS CARCELES

"Nadie más que uno puede liberar su mente de la esclavitud" (frase de Bob Marley, leída por un recluso a sus compañeros en una reunión grupal)

Seguimos difundiendo algo más acerca de los distintos y variados espacios donde los psicólogos sociales operamos: esta vez para destacar la labor desplegada en prisiones de la provincia de Buenos Aires. Así, en el marco del 2º Congreso Nacional de Psicología Social realizado en junio de 2012, Paula Urbandt recibió uno de los Premios ECRO por su trabajo en el Programa Provincial de Prevención de Violencia en Cárceles. La distinción le fue entregada por Daniel González, presidente del Centro Psicosocial Argentino y director general de las escuelas Construyendo Alternativas.

Los objetivos del programa creado por la psicóloga social y periodista Paula Urbandt son los siguientes: reducir los índices de la violencia intracarcelaria;  acompañar los procesos subjetivos hacia la reinserción social de los internos; generar dispositivos grupales de reflexión y contención entre los privados de libertad; propender a que los detenidos internalicen la importancia del respeto a sus semejantes; gestar estándares de convivencia que permitan potenciar las actividades tratamentales en un contexto de cooperación, de mutuo aprendizaje y de construcción conjunta.

Al recibir el galardón en el teatro Auditorio Argentino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la ganadora dedicó el Premio Nacional ECRO a todos los que posibilitan que el proyecto se pueda hacer posible, a todos los equipos de abordaje psicosocial que cumplen su tarea cotidianamente en todas las unidades y, en especial, a todas las mujeres que se ponen el overol y trabajan incansablemente llevando a cabo esta labor que está muy comprometida con los derechos humanos y que se implementa desde la Subsecretaría de Política Criminal e Investigaciones Judiciales.

Desde los inicios del año 2010, la referida subsecretaría —perteneciente al Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense— convocó a un consejo consultivo que tuviera por objetivo orientar la implementación de un programa  que abordase la  problemática de la violencia intracarcelaria desde una perspectiva de integralidad.  Se tomaron en cuenta una pluralidad de voces con el fin de poner en común el funcionamiento de este proyecto nacido en base a una experiencia llevada adelante por un grupo de operadores psicosociales de la asociación que los nuclea (A.P.S.R.A.).

Este programa provincial de prevención de la violencia permite crear mecanismos de vinculación comunitaria mediante el trabajo grupal, que además facilita la inserción social una vez recuperada la libertad. Se parte del supuesto de que el mejor modo de relacionar a un recluso con la sociedad es no desvincularlo completamente de ella. En tal sentido, se instrumentan acciones concretas de pertenencia comunitaria y por el restablecimiento de la ciudadanía. Según Eugenio Zaffaroni, se trata nada menos que de terminar con el genocidio por goteo de nuestra realidad carcelaria.

Hubo que formar un comando de coordinación integrado por cuatro profesionales mujeres que acompañan a Paula, además de contratar y capacitar a los EAPS Equipos de Abordaje Psicosocial compuestos por casi sesenta personas provenientes de la psicología social, de la sociología, de la antropología, de la psicología, del trabajo social, de la psicopedagogía y de la comunicación social. Cuatro profesionales operan en cada unidad carcelaria. Así, la interdisciplina, la multidisciplina y la transdisciplina mezclan y comparten sus discursos en una intersección de lo psi con lo legal.

En los grupos se juntan reclusos de distintos pabellones que no se conocen entre sí, cosa bastante extraña para ellos. Sus miembros pueden compartir reflexiones sobre sus problemáticas cotidianas, en espacios donde hablan, discuten y disienten sin llegar a pelearse con las armas. Van obteniendo herramientas para lograr relacionarse con otro de una manera distinta, sabiendo que toda persona puede alcanzar una mejor vida aún en las adversidades. Los vínculos en estos grupos operativos psicosociales descomprimen la violencia y los malos tratos propios de la situación de encierro.

Los resultados no tardaron en hacerse ver, llegando los internos a decir que esto es lo que necesitaban, que se sienten comprendidos como personas y pidiendo que no se vayan nunca las coordinadoras. Ellas son cuidadas y respetadas con exceso, siendo que se encuentran trabajando como profesionales en una institución que de por sí es muy masculina. Paula Urbandt, que es la madre de las integrantes de los distintos equipos y la cara más visible del programa, sostiene que a partir de las restituciones que les hacen los mismos  internos consiguen saber que van por el buen camino.

Un nuevo paradigma se está dando en las prisiones bonaerenses, cada una con su respectiva historia institucional muy diferente, ya que algunas tienen ocho años de antigüedad y otras ciento cincuenta. En todas hay algo distinto para aprender, aunque sí tienen en común el ser los lugares menos mirados por la sociedad. Lo que ocurre atrás de esos muros suele no interesarle a nadie, en una comunidad que criminaliza la pobreza y pide cada vez más encierros. Trabajar psicosocialmente permite ver que las garantías no se vulneren, toda vez que todos somos sujetos de derechos.

La psicóloga social Paula Urbandt se considera una militante en pos de la humanización de la pena; y pelea para que la política y la forma justa de mirar lo humano le gane la pulseada a lo superficial e indiferente. No quiere a quienes usan recetas vencidas para curar males equivocados, y su trabajo va a favor del profundo deseo de un devenir cada vez más inclusivo y menos expulsivo. Dice que la cárcel la sigue, que es su lugar en el mundo no por lo bello sino porque cree que ese oscuro y lúgubre territorio de encierro se puede cambiar. ¡Vaya desde aquí nuestro abrazo psicosocial solidario!

 
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