Roles y Psicología Social Argentina

(Incluido su video en mi Canal Oficial de YouTube)

ROLES Y PSICOLOGIA SOCIAL ARGENTINA

Decía el creador de la Psicología Social Argentina que el rol es un modelo organizado de conducta, relativo a una cierta posición del individuo en una red de interacción, ligado a expectativas propias y de los otros. En el teatro y en el cine se llaman roles a los papeles o partes del libreto que les toca representar a cada actor y a cada actriz.  Pichon-Rivière tomó el término rol de George Herbert Mead, filósofo estadounidense que  basó su enfoque científico en esta idea; además de adscribir al pragmatismo americano y de ser el fundador del interaccionismo simbólico.

En los grupos operativos de aprendizaje nos encontramos con diferentes roles fijos, a saber: el coordinador, el observador y el integrante grupal. Son distintas posiciones y cada una tiene una función específica. Pero también aparecen otros roles entre los miembros del grupo, tales como el portavoz, el líder, el chivo emisario, el saboteador y el silente, que procuramos vayan intercambiándose y rotando para que no queden estereotipados en un solo individuo. Así, a quien en un momento se le adjudica el rol de líder puede pasar en otra instancia a ser un saboteador.

Portavoz. Es el integrante que delata el acontecer grupal, las fantasías y los fantasmas que se mueven, como así también las ansiedades y las necesidades del grupo. Anuncia  por sí mismo y a la vez lo hace por todos, pues porta-la-voz. Suele también llamárselo comentarista de emergentes, trovador-radar o incluso alcahuete del proceso grupal. Tiene autoridad para representar a los demás y hablar en su nombre. Nos dice una de las acepciones del diccionario que alcahuete es quien procura, encubre o facilita una relación amorosa o sexual (libido) entre otras personas.

Líder. Es el miembro del grupo que define la situación y organiza el accionar. Se hace depositario de los aspectos positivos grupales y ejerce su guía en uno o en varios de los  vectores: pertenencia, pertinencia, cooperación, aprendizaje, comunicación y telé. Pichon-Rivière distinguió distintos tipos de liderazgo, tales como el democrático, el demagógico, el autocrático, el mesiánico y el laissez-faire, entre otros. Además está el líder formal, designado desde arriba; y el líder informal que surge desde abajo, el que elige el propio grupo y que suele rotar entre los participantes.

Chivo emisario. Es el integrante que se hace depositario de las fachadas intimidantes o negativas del grupo o de la tarea. Se le adjudican los aspectos colectivos peligrosos y malos, intentando el grupo segregarlo o apartarlo. Segregar es  separar una cosa de otra de la que forma parte para que siga existiendo con independencia. Consiste en marginar a un individuo o a un grupo de personas por considerarlas distintas desde algún punto de vista: vgr. cultural, social, étnico. Discriminar es producir y expulsar de sí alguna cosa; es separar, desmembrar, echar, apartar o repudiar.

Saboteador. El rol saboteador corresponde al miembro que provoca interferencias en el andar de la tarea grupal, ejerciendo insistentemente el liderazgo de la resistencia a los cambios y a las transformaciones. Sabotaje es el entorpecimiento intencionado y malicioso de un proyecto, de una actividad, de una labor, de una idea. Sabotear es hacer actos de perjuicio y quebranto contra un proyecto, un servicio o una instalación. En relación a los grupos operativos de aprendizaje, es atentar contra el crecimiento y el sano desenvolvimiento del proceso y de la dinámica colectiva.

Silente. En las agrupaciones nos encontramos también con los que no hablan, siendo ello bastante habitual al inicio de todo proceso colectivo. Silente no quiere significar  silencioso, en su acepción de sosegado y de tranquilo. Cuando los integrantes no se  conocen entre sí y la potencia de las miradas acecha e incomoda, solemos escuchar un atronador silencio. Pero los operadores psicosociales bien sabemos que en el mutismo  habla —y muchas veces a los gritos— la palabra negada. El equipo de coordinación debe procurar que este rol no se estereotipe en el tiempo.

Digamos que el rol es adjudicado por los integrantes del grupo a partir de su necesidad de que alguien asuma esa función. Aquel que es el asignado no es elegido casualmente sino que, a partir de la articulación de su verticalidad singular con la horizontalidad grupal, es el más adecuado en cada ahora para representar ese rol. Si el miembro acepta el rol adjudicado se produce lo que en nuestra disciplina llamamos  encaje: adjudicación y asunción de roles. En un grupo sano las funciones y los roles no se encuentran estereotipados, sino que rotan e intercambian.

Carlos Fumagalli sostiene que hay roles que tienen que ver con la tarea grupal y otros que corresponden a la cohesión del grupo. Dentro de estos últimos encontramos al integrante conciliador, que reúne los desacuerdos e intenta mantener un clima de armonía; al estimulador y al guardabarrera, que presta atención a que los canales de comunicación estén abiertos. En cuanto a lo atinente a la tarea del grupo hallamos al iniciador de la reunión, al buscador de información, al esclarecedor, al dinamizador, al comentarista, al elaborador que hace síntesis, entre otros.

Para concluir, señalemos que los roles producen una huella y se corresponden con la identidad de cada quien. Como instrumento de interacción, el rol nos tiene que servir para vincularnos con los otros. Pero la plasticidad de abandonar un rol actual para asumir el papel situacionalmente necesitado por el grupo, es un claro índice de la capacidad de aprendizaje de la realidad. Así como un rol entraña muchos roles, un grupo supone muchos grupos. A partir de ello, decimos que todo grupo grupea en una danza donde no jugamos solos, sino en relación con los demás.

 
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