Algo Más Sobre los Psicólogos Sociales como Agentes de Cambio

(Publicado en El Semejante - Año 5 Nro. 22 de diciembre de 2005 y en La Silla del Coordinador con fecha 6/7/2013)

ALGO MAS SOBRE LOS PSICOLOGOS SOCIALES COMO AGENTES DE CAMBIO

Decíamos en la edición anterior de El Semejante (ver Nro. 21 del mes de noviembre de 2005) que la labor del Psicólogo Social, como agente corrector o agente de cambio, tiene que ver con una indagación activa que implica descifrar y transformar conductas estereotipadas que configuran enfermedad o, al menos, malestar. En tanto promotores de conciencia crítica, Pichon-Rivière nos dejó dos nociones sumamente claras: a) por un lado, trabajar en y con la vida cotidiana; y b) por otro, incluir sistemáticamente las estructuras de acción en la reflexión operativa.

La conciencia crítica es una forma de vinculación con lo real, que implica la superación de ilusiones de cada uno de nosotros, como sujeto, como integrante de un grupo o como miembro de la comunidad toda. El rol del profesional de la Psicología Social consiste en promover el protagonismo de las personas, obviamente a partir de una nueva lectura de la realidad. Para ello creemos esencialmente en el trabajo colectivo, en la potencia que despierta la tarea grupal, institucional y comunitaria. Decía Michel Foucault que el grupo no debe ser el vínculo orgánico que una a individuos jerarquizados, sino un constante creador de desindividualización.

En los grupos se comparte con los otros una historia social, que suele traducirse en diferentes y variadas versiones provenientes de los grupos familiares internos de cada integrante. En nuestra actividad, ello es particularmente importante, máxime en estos tiempos donde parecemos atrapados por el individualismo, por el escepticismo y por cierto retroceso ideológico en algunos sectores sociales de nuestra comunidad. De allí, precisamente, la importancia de procurar la movilización de los estereotipos de las conductas.

En el caso concreto del Psicólogo Social, ya comentamos que su ECRO (esquema conceptual referencial operativo) le permite comprender el acontecer grupal y, así, operar en consecuencia. El enseñar y el aprender están dialécticamente relacionados, funcionando como una alternancia de opuestos típica de esta disciplina. En Psicología Social solemos emplear el término enseñaje, formado por la unión de enseñanza y aprendizaje para representar dicha unión de contrarios cuyo objetivo no es otro que el intentar resolver situaciones dilemáticas concretas.

También asociamos los conceptos de aprenderaprehender, pese a que el primer vocablo significa fundamentalmente incorporar conocimientos, mientras que la otra acepción hace referencia a la acción de capturar, apresar. Pero en nuestra ciencia ambos conceptos se consideran íntimamente asociados, toda vez que el vínculo entre el sujeto y el objeto de conocimiento implica tanto la incorporación de nuevas nociones como así también el capturar la esencia de la realidad en sus múltiples y variados aspectos.

Así, cada uno de los integrantes del grupo va adquiriendo un nuevo estilo de vida, basado en una adaptación activa a la realidad en la cual el sujeto es modificado por el ambiente, pero lo fundamental es que él se transforma a su vez en un agente de cambio social. La labor del Psicólogo Social consiste en indagar las dificultades que cada sujeto tiene en un grupo determinado, que puede ser su familia, la empresa donde trabaja, la institución a la que pertenece, etc. Esto da lugar a distintos niveles de investigación, intervención y operatividad propias de nuestra profesión.

Como profesionales de la Psicología Social sabemos que nuestro campo de acción fundamental es el de los miedos o de las ansiedades básicas. La tarea consistirá en esclarecer su origen y el carácter irracional de los mismos, los que en última instancia pueden ser reducidos a dos: el miedo a la pérdida (de lo conocido) y el miedo al ataque (de lo nuevo y desconocido). De allí precisamente surge esa supuesta creencia en la falta de instrumentación que lleva a lo que conceptualizamos como resistencia al cambio.

Por ende, la tarea consistirá en desindividualizar mediante la multiplicación, en procura de lograr un vínculo estrecho del deseo con la realidad. Hasta el año que viene.