La Resiliencia en los Grupos Operativos

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 8 Nro. 79 de noviembre de 2015)

LA RESILIENCIA EN LOS GRUPOS OPERATIVOS

Lo que no me mata, me hace más fuerte. Friedrich Nietzsche.

Hace tiempo que venimos hablando de las intervenciones psicosociales en grupos con desocupados, en las cárceles, en los geriátricos, en los centros de jubilados, en crisis o situaciones de emergencias, etc. La propuesta ahora es relacionar dicho trabajo grupal con el concepto de resiliencia, entendida ésta como la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. El término proviene del latín del verbo resilio, que significa saltar hacia atrás, rebotar. Así, entonces, la resiliencia puede ser definida como resistencia al choque, robustez; y se corresponde de algún modo  con las nociones de entereza y de fortaleza.

También sostenemos que quienes atraviesen la experiencia de participar en los grupos operativos pichonianos jamás volverán a ser los mismos, ya que se trata de espacios de reflexión y de aprendizaje plural que nos ayudan —y mucho— a superar nuestras peores actitudes negativas. Podemos hablar de una resiliencia grupal y/o social que habilita estructuras de supervivencia, de cohesión, de identidad y de pertenencia que forman lineamientos integradores. Y que permiten la expansión tanto personal como colectiva, pues el propio grupo es el que pone en juego los mecanismos de protección que van permitiendo a sus miembros salir de la adversidad.

La adaptación activa a la realidad se vincula con el logro de respuestas resilientes ante vivencias traumáticas. Está relacionada con aquello que hacemos con lo que nos ha ocurrido; pensando siempre en nuestras humanas contradicciones dialécticas entre Eros y Thanatos, las pulsiones de vida y muerte que nos constituyen como sujetos bio-psico-sociales, la lucha entre el sufrimiento y la posibilidad de salir de él. En el ámbito grupal se va construyendo un interactuar entre los integrantes y su entorno, fluyendo el crecimiento hacia algo nuevo y superador. El fortalecimiento de lo vincular conquista  la organización de psiquismos más fuertes y flexibles.

La tarea explícita que se proponen los grupos operativos es el intento de descubrir, entre otras cosas, cierto tipo de interacciones que entorpecen el desarrollo existencial pleno de sus participantes. Pero esto implica sólo un aspecto de los propósitos, pues tienen también como objetivo de indagación-acción el hallazgo de los factores que favorecen la aludida dificultad. Vencer los obstáculos conlleva una conducta resiliente que pelea contra su par contradictorio y opuesto, conocido con el nombre de anomia asiliente. Ésta es la creencia de sentirse incompetente ante la desdicha sin serlo, y hace que se obtengan resultados negativos ante los infortunios.

Respecto de la resiliencia, aclaremos que su noción proviene de la física, aludiendo a cierta capacidad que tienen los metales de recuperar su forma original luego de ser sometidos a presiones deformadoras. Para la psicología social es una manifestación subjetiva que adviene en los individuos a raíz de un posicionamiento singular ante lo aciago de la vida y sus consecuencias existenciales. En los grupos solemos investigar esos recursos psíquicos que van emergiendo en momentos críticos y que muchas veces son desconocidos por sus integrantes mismos. La fuerza de lo colectivo es fundamental para que se expresen esas características de resistencia.

El método de los grupos operativos consiste en observar las piezas comunes a cierto tipo de problemáticas y analizar sus posibles soluciones. Es así como se logra entre sus miembros una comunicación operante, una buena planificación y una estrategia que va condicionando tácticas y técnicas de decisión y de autorregulación. En las conductas resilientes pueden advertirse tanto capacidades como atributos y valores positivos del grupo; y no sus debilidades ni flaquezas. Sabemos que lo grupal es siempre un motor que promueve los mejores comportamientos en situaciones de incertidumbre o crisis,  con resultados altamente positivos en lo plural y lo individual.

Los psicólogos sociales investigamos las diversas maneras en que la desventura nos hiere como seres humanos, qué mecanismos bio-psico-sociales son los que intervienen y por qué algunos individuos se desmoronan más fácilmente que otros. En lo colectivo está presente la correlación entre la verticalidad de cada persona con la horizontalidad grupal; siendo en ese cruce donde surge el obrar resiliente plural dada la constante y  permanente ayuda de unos con otros. Seguimos apostando a favor de nuestra querida disciplina y profesión que le da pelea a la anomia asiliente, que reconstruye renovadas actitudes y habilita nuevas formas de riqueza interior.