Charla Sabatina en A.P.S.R.A.

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 7 Nro. 72 de abril de 2015 y en A.P.S.R.A. - Contenidos Teóricos con fecha 27/4/2015)

CHARLA SABATINA EN A.P.S.R.A.

La Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina (A.P.S.R.A.) viene organizando una serie de Charlas Sabatinas y, el pasado 28 de marzo, fui invitado a exponer sobre una de las tantas temáticas de nuestra querida disciplina y profesión. Me gustaría señalar algo de lo abordado en esa jornada, aprovechando antes para  agradecer una vez más a la institución y a los colegas asistentes la posibilidad de polemizar conocimientos a partir de un grupo operativo de aprendizaje. Así, después de mi disertación nos sentamos en círculo y ampliamos nuestros saberes, escuchándonos los unos a los otros con atención y respeto psicosocial.

Uno de los temas que incluí en mi charla fue el camino recorrido por Pichon-Rivière desde sus primeros tiempos como psiquiatra, luego como psicoanalista y finalmente como fundador de la Psicología Social Argentina. Nunca abandonó sus conocimientos previos, sino que siempre fue incorporando saberes según su propia epistemología convergente; esa búsqueda de varios y diversos estudios que lo acercaron a indagar cada vez más acerca de la realidad del sujeto. Sostuvo que las ciencias humanas conciernen a un único objeto: el hombre-en-situación susceptible de un abordaje multi o pluridimensional. Pues, el andar que hice es, en breves líneas, el que sigue.

Psiquiatra (1932-1940). Ese joven que venía de Goya a la Capital Federal —trayendo a cuestas una mezcla de culturas europea y guaraní— fue impregnado por un discurso universitario en la Facultad de Medicina de Buenos Aires, caracterizado por la lógica formal o aristotélica. Los principios de identidad, de no contradicción y de tercero excluido eran los predominantes. La ciencia médica se nutría esencialmente de los métodos deductivo e inductivo que van, respectivamente, de lo general a lo particular y de lo particular a lo general. No obstante, Pichon-Rivière pronto propiciaría una psiquiatría dinámica con un fuerte cimiento en la práctica psicoanalítica.

Psicoanalista (1941-1955). Fundador de la Asociación Psicoanalítica Argentina junto a Rascovsky y Garma, primaría en esta etapa de su vida una lógica conjetural teñida de lo que conocemos como abducción: la premisa mayor es evidente y la menor es sólo probable. La percepción abductiva viene hacia el profesional como un acto de insight, iluminando una nueva sugerencia.  Su discurso analítico será el de lo inconsciente, el de la asociación libre y la atención flotante. Ello conforme había leído en los textos freudianos que le facilitó Canoi, aquel portero del quilombo donde el francesito enseñaba modales a las “muchachas trabajadoras para la alegría”.

Psicólogo Social (1956-1977). Fue el creador y padre de la Psicología Social Argentina, caracterizada por un discurso dialéctico y por una lógica paradojal llena de antinomias, contradicciones, polaridades, ambivalencias y antagonismos. Surge el tiempo del ECRO o esquema conceptual referencial y operativo; la teoría del vínculo —a cuatro vías de amorodio, bicorporal y tripersonal—; el esquema del cono invertido; la unidad de trabajo compuesta por el existente, la intervención psicosocial y el emergente (o síntesis superadora); la teoría de las tres “D”: depositante, depositario y depositado; y la teoría de los grupos operativos de aprendizaje; entre tantos de sus aportes.

A estos desarrollos teóricos se fueron sumando también otras fuentes heterogéneas, sea desde la filosofía, la sociología, la epistemología, el psicodrama, la gestalt, etc. Abrevó en la psicología norteamericana de Kurt Lewin con su método de indagación-acción y de George Mead con su aporte del otro generalizado; además de la escuela inglesa de Melanie Klein y sus conocidas posiciones esquizo-paranoide y depresiva. La resultante de todo ello fue que Pichon-Rivière se erigió en el creador de nuestra disciplina psicosocial, además de ser hoy una destacada figura tanto en el ámbito de la salud mental como del pensamiento y la cultura latinoamericana.

Tales consideraciones serían absolutamente incompletas si no se incluye otra de las grandes fuentes que inspiraron al maestro. Me refiero a la denominada universidad de la calle que, en su caso, comenzó con la mezcla cultural europea —heredada de sus padres— y la de los pueblos americanos originarios. También la fundación del partido socialista de Goya; los artículos publicados en las revistas “Nervio” y “Crítica”; su amistad con Roberto Arlt, Raúl González Tuñón y Conrado Nalé Roxlo; la experiencia adquirida en el Asilo de Torres y el Hospicio de las Mercedes; sus entrevistas con Klein,  Lacan, Breton y otros integrantes del movimiento surrealista.

Pichon-Rivière fue un fiel defensor de la transdisciplinariedad, tanto a nivel teórico como en la misma práctica cotidiana. Es decir, de la inexistencia de fronteras entre los numerosos saberes, ya sean provenientes de las ciencias sociales o de la pintura, la poesía, la música y/o el arte en general. Consideró a sus teorías como una caja de herramientas, siempre lista para ser utilizada en los diferentes campos a examinar e intervenir. Puntualizó, además, que el territorio de operación de los psicólogos sociales no está instituido, siendo tarea de cada quien el procurar convertirse en un verdadero agente del cambio y profesional instituyente.