La Disponibilidad del Coordinador

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar — Año 6 Nro. 57 de diciembre de 2013; en La Silla del Coordinador con fecha 4/1/2014 y en 1968 Grupalista: Biblioteca de Psicología Social Pichoniana con fecha 31/10/2014)

LA DISPONIBILIDAD DEL COORDINADOR

Desde mediados del año 2013 vengo publicando una serie de artículos —que bien podrían condensarse bajo el título común de Psicosociales Breves— en los cuales hice mención a la escucha del coordinador, a las palabras que circulan en los grupos, a la coordinación de nuestro propio grupo interno y al oficio de escuchar como arte-facto. Para finalizar el año y con un renovado agradecimiento por este espacio en la revista Psicología Social para Todos, completo esta temática relativa a la tan necesaria aptitud y actitud para poder transitar los aconteceres grupales.

Sostuve que una de las habilidades esenciales de todo coordinador y su equipo es el estar disponibles. Tal disponibilidad se refiere tanto al proceso grupal, como a todos y cada uno de los integrantes del grupo en el que se opera. Jugando un poco con el diccionario sobre qué significa estar disponible, pienso que respecto del coordinador: es encontrarse libre de todo impedimento para prestar servicios al grupo; y en cuanto al acontecer grupal: sería algo así como que se puede hacer uso del mismo pues está listo  para ser utilizado. ¡El grupo está disponible!

Estar disponible es que el coordinador logre acompañar las palabras de los otros, dándoles su espacio y su tiempo; y sin interrumpir ni siquiera en los silencios. Que el grupo vaya generando su propia cultura. También es poder mantener una postura relajada y serena que refleje interés, en el sentido latino de inter-esse o estar entre. Consiste en estar entre los miembros del grupo; andar entre los meandros del proceso grupal. Es interesarse por saber más y entender mejor, intensificando el encanto por el crecimiento y la creatividad individual y colectiva.

Estar disponible también es hallar tanto a la creatividad como a la creación en la médula misma de la práctica operativa, las que adquieren enorme relevancia en todo devenir grupal. Así, pues, se entiende el oficio de coordinar como el despliegue de la producción de un universo afectivo, representacional y de significaciones. Queda por fuera el pretender adivinar ni tener una bola de cristal que precipite conclusiones ni, mucho menos, que consiga soluciones mágicas. El coordinador de grupo cuenta con la ayuda de ubicarse a una distancia (¿o cercanía?) óptima.

Estar disponible es poder escuchar al otro no solamente con el intelecto sino también con la emoción, el sentimiento, la simpatía y la ternura necesaria como para abrir una dimensión distinta en el clima grupal. Una presencia semejante significa que todo el ser del coordinador está implicado, llegando muchas veces a convertirse uno con su grupo. Tal disponibilidad conlleva una plena atención y entrega, escuchando sin juicio ni prejuicio alguno. Y sin comparar con las ideas propias, ni dejar que se entrometa el  diálogo interno que habita en lo más íntimo de un coordinador.

Para concluir y volviendo a los conceptos del diccionario, veo que éste alude a un denominado factor de disponibilidad, que nos indicaría cuánto tiempo un sistema cualquiera está operativo respecto del transcurso total durante el que se desea que funcione. ¡Genial! Creo que la idea es absolutamente aplicable al estar disponible de todo coordinador para con su grupo, del que vengo hablando. Esa operatividad lo es a tiempo completo, creando los contextos idóneos y desarrollando la habilidad social de empatizar, para conseguir así meterse en la piel de los otros.

La seguimos el año que viene. Aprovecho para desearles a tod@s muchas felicidades para estas fiestas que ya se aproximan y todo lo mejor para el 2014. Un abrazo.