Leyes de la Dialéctica en Nuestra Psicología Social

(Publicado en El Semejante - Año 6 Nro. 35 de marzo de 2007; en La Silla del Coordinador con fecha 13/7/2013 y en 1968 Grupalista: Biblioteca de Psicología Social Pichoniana con fecha 9/11/2014)

LEYES DE LA DIALECTICA EN NUESTRA PSICOLOGIA SOCIAL

Continuando con la temática iniciada en la pasada edición de El Semejante, abordaremos hoy algunas de las leyes de la dialéctica que aplica la Psicología Social Argentina. Ya señalamos con anterioridad que, al fundar esta disciplina científica, Enrique Pichon-Rivière (1907-1977) se nutrió del método dialéctico, cuyo objeto de conocimiento se caracteriza -en esencia- por un devenir de procesos contradictorios, que entrañan saltos tanto cuantitativos como cualitativos, además de evidentes rupturas en la continuidad histórica. Vimos también el origen del vocablo dialéctica y los antecedentes de esta metodología, desde los tiempos de Heráclito hasta nuestros días. Aclaramos, entonces, que el punto de vista dialéctico sobre la realidad no surgió de repente, sino que fue producto de un largo desarrollo de la ciencia y de la filosofía.

Dialéctica proviene también del griego dialegomai, en el sentido de reflexionar, mantener una conversación. Y ya que en la anterior nota omitimos mencionar a Immanuel Kant (1724-1804), agreguemos ahora que su doctrina desempeñó un gran papel en relación a las antinomias del razonamiento, cuya fuerza motriz son precisamente las contradicciones inherentes a todos los fenómenos de la existencia. Para la filosofía dialéctica -y en consecuencia, para los operadores psicosociales- no existe nada establecido de una vez y para siempre, incondicional, sagrado. Las leyes de la dialéctica son leyes del desarrollo tanto del mundo material como del conocimiento humano. Por ello, la dialektiké es al mismo tiempo teoría del conocimiento y lógica dialéctica. ¿Cuáles son, entonces, algunas de esas leyes o principios que nuestra Psicología Social hace suyas?

La principal es la Ley de la Contradicción, o de unidad y lucha de contrarios, que desentraña nuestras tensiones opuestas, nuestros impulsos internos. Todo va modificándose a cada momento por la resultante de la pelea entre cambiantes fuerzas contradictorias, las que unidas determinan conjuntamente su realidad. Así, la unidad y lucha de contrarios es la forma universal de existencia de la materia; condiciona su funcionamiento y desarrollo. Este principio indica que en todo proceso de la naturaleza, del pensamiento y de la sociedad interactúan tendencias contrapuestas que pueden tanto relacionarse como excluirse. En nuestra profesión entendemos por pares dialécticos, entre otros, los siguientes: psique y soma, mente y cuerpo, salud y enfermedad, adaptación activa y adaptación pasiva a la realidad, mundo interno y mundo externo, etc.

Otra es la Ley del Cambio Dialéctico, que sostiene que nada permanece igual a sí mismo para siempre. Todo cambia, todo pasa. Una de las tareas de los Psicólogos Sociales consiste en actuar operativamente para que los sujetos puedan adaptarse lo más activamente posible a la realidad social en la que viven, sea no atándose a convicciones estereotipadas, sea actuando sobre lo existente para modificarlo, acercándose productivamente a un proyecto predeterminado. En la vida cotidiana, el esquema conceptual y referencial (ECRO) de un individuo se reestructura de modo permanente en relación con los cambios, alteraciones y transformaciones que se van produciendo en su mundo interno y externo, mediato e inmediato. La interacción es la contradicción realmente existente, en funcionamiento. Incluye la acción y, por supuesto, su consecuente reacción.

La Ley de la Acción Recíproca expresa la influencia mutua que existe entre las distintas partes interrelacionadas de un conjunto de la realidad, que obviamente nos incluye en nuestra singularidad. El todo es más que la simple suma de sus partes, pues la interdependencia de sus componentes hace que cualquier modificación de uno de ellos desencadene cambios en todos los demás. Esta ley puede enunciarse así: todo influye en todo, tratándose desde ya de estructuras en las cuales sus partes están inexorablemente vinculadas. Tan pronto como queramos analizar las cosas en su transformación, en su vida, en su influencia recíproca, veremos que la condición para el conocimiento de todos los procesos del mundo es el automovimiento, como resultado de la interacción de sus elementos constitutivos. La principal tendencia de la subjetividad es hacia la apropiación instrumental creciente de la realidad y la modificación recíproca del sujeto con el mundo.

También los Psicólogos Sociales trabajamos con la Ley de la Transformación de Cantidad en Calidad (o de los saltos discretos), que caracteriza el desarrollo no como una mera modificación externa de las cosas, sino como un cambio fundamental que afecta su esencia, sus propiedades internas. Las ya mencionadas luchas entre fuerzas contrarias (cantidad) producirán una síntesis de orden superior (calidad). Cada nueva vuelta en espiral no invalida el modelo anterior, sino que lo incluye de modo dialéctico (tesis, antítesis y síntesis). Es más, este proceso de transformación necesita cierto tiempo, al término del cual recién se manifestará el referido cambio superador. Nuestra ciencia tiene como fin el conocimiento gradual del individuo sobre sí mismo, y ello puede lograrse con sucesivos insights (darse cuenta emocionales), con un saber-hacer concreto y puntual lo más armónico posible.

Finalmente, agreguemos la Ley de la Modificación Activa, o arte del timonel. Como sujetos a la vez producidos y productores, el modificar y modificarnos se dan de modo simultáneo en el devenir de nuestras vidas. Una forma de conexión de lo inferior a lo superior en las diversas fases del desarrollo, es decir, un proceso causal dialéctico que tiende a modificar lo real (lo existente) de acuerdo con un proyecto preestablecido. Los operadores psicosociales hablamos de poder asumir nuevos roles, junto al paulatino abandono de los viejos aspectos ya inadecuados e insuficientes para afrontar la actual situación. El método dialéctico da cuenta de la lógica de las tramas vinculares, las que son concebidas por esta disciplina como campos de contradicciones fructíferas. Ello toda vez que conducen a la producción colectiva de un saber, favoreciendo la toma de decisiones en los procesos instituyentes.

Nuestro maestro, Pichon-Rivière, produjo un marco conceptual original, un pensamiento teórico propio. Arribó a la idea de conducta como una totalidad en evolución dialéctica, que va de lo simple a lo complejo en sucesivas vueltas espiraladas. Toda vez que los problemas a abordar por los Psicólogos Sociales se refieren a hechos específicos, sostenemos -esta vez con Jacques Lacan (1901-1981)- que éstos no están hechos sino de artificios. Dice el diccionario que el artífice es la persona que tiene arte para conseguir lo que desea. Pues, entonces, deberemos trabajar en nuestra profesión como ARTIFICIEROS, procurando inventar un saber-hacer-aquí y ahora ante cada conflicto. Sin olvidar, por supuesto, que siempre partimos de un defecto o carencia en el ser, de una desarmonía entre el pensamiento y el mundo. Y entendiendo que todo invento, in-venire, es hallazgo… es encuentro de lo REAL.