Un Poco Más Sobre los Grupos en Psicología Social

(Publicado en El Semejante - Año 6 Nro. 33 de diciembre de 2006; en La Silla del Coordinador con fecha 21/4/2014 y en 1968 Grupalista: Biblioteca de Psicología Social Pichoniana con fecha 15/11/2014)

UN POCO MAS SOBRE LOS GRUPOS EN PSICOLOGIA SOCIAL

En la edición anterior de El Semejante (Nro. 32 del mes de noviembre del corriente año), comenzamos a esbozar algunas ideas concernientes a la Técnica de los Grupos Operativos en nuestra Psicología Social Argentina. Agreguemos ahora que, para José Bleger, un grupo es un conjunto de individuos que interaccionan entre sí compartiendo ciertas normas en una tarea. Ese conjunto posee un objetivo común y opera como equipo, vinculándose a través de complejos mecanismos de adjudicación y asunción de roles. Por ende, la técnica de los grupos a la que hacemos referencia es una producción social tanto del pensamiento como de la acción.

También manifestamos que la temática del grupo nos reenvía necesariamente a la problemática del sujeto. En lo grupal cada integrante actúa en su medida personal, con su propio repertorio subjetivo. El operador psicosocial no debe esperar nada específico de nadie, pues su función no consiste ni en educar ni curar ni gobernar. Lo que cada cual da es suficiente. Todas y cada una de las modalidades personales serán dinamizadas, y se ubicarán en el proceso grupal y en el contexto total. El texto lo es dentro de un contexto. El trabajo en grupos operativos valora el aporte de cada uno de sus integrantes, pues lo grupal es un nosotros práctico, un nosotros de acción, tarea y operatividad.

En los distintos procesos grupales se construye paulatinamente un esquema conceptual, referencial y operativo (ECRO), que es el que posibilita realmente su actuación como equipo, con unidad y coherencia. Unidad no significa la exclusión de los opuestos, sino que implica la existencia de opuestos o contrarios en su seno. Lo óptimo grupal se da cuando se combina una máxima heterogeneidad en los integrantes con una máxima homogeneidad en la tarea. Aunque el grupo esté concretamente aplicado a una tarea puntual, el factor humano siempre se erige en el instrumento de todos los instrumentos. No sólo se está modificando el objeto de trabajo, sino también cambian los sujetos. Y ambos procesos ocurren al mismo tiempo.

En Psicología Social institucional, cuando trabajamos en organizaciones, la dinámica grupal es una técnica para enfrentar dificultades y problemas concretos. Pero, para utilizar estas técnicas, debemos contar con una estrategia general de nuestra intervención profesional, tanto como de un diagnóstico de la situación grupal. No se es rico en conocimientos por el solo hecho de poseerlos, sino esencialmente por la forma de aplicarlos. Los Psicólogos Sociales tendemos a la promoción de salud, entendiéndola como un aprovechamiento eficiente de los recursos con que cada grupo cuenta, para movilizar su propia actividad en procura de mejores condiciones de vida, en lo material, en lo cultural, en lo social y en lo psíquico.

Un principio técnico básico, que Enrique Pichon-Rivière llamó la regla de oro instrumental en los grupos operativos, consiste en respetar el emergente de cada grupo; es decir, actuar sobre la información que el grupo va actualizando momento a momento y que corresponde a lo que en ese tiempo concreto puede admitir y elaborar. Atendiendo al emergente, se puede mantener una distancia óptima con el objeto de conocimiento que el grupo puede tolerar. En todo proceso grupal hay siempre, en el instante de ruptura de las estereotipias, ciertos momentos de confusión. Su monto deberá graduarse de modo tal que puedan ser discriminadas, manejadas y elaboradas tales circunstancias de perplejidad y cierto desorden.

No es lo nuevo solamente lo que produce miedo o ansiedad, sino “lo desconocido que hay dentro de lo conocido”. Recordemos que esa es la esencia de lo siniestro o unheimlich freudiano. La tarea en el grupo debe desenvolverse al modo de una mayéutica socrática, es decir como un proceso dialéctico y contradictorio sostenido por un diálogo crítico donde se alternan interrogantes e ideas múltiples en el desarrollo de un saber. Se trata ni más ni menos que de lo no sabido de un saber, pues si bien no se sabe que se sabe, dicha VERDAD va emergiendo al ser creadas las condiciones pertinentes, siempre acompañadas por un dispositivo y un encuadre idóneos para tales fines. La verdad u objetividad creciente hace a la operatividad del grupo.

Reiteremos lo dicho en otras oportunidades: bajo la tarea explícita grupal subyace otra implícita, que apunta al esclarecimiento de diversas pautas estereotipadas que dificultan el aprendizaje y la comunicación en el grupo. Esas pautas suelen aparecer como obstáculos -epistemológicos y/o epistemofílicos- frente a toda posible situación de progreso o de cambio fructífero. Los Psicólogos Sociales intentamos ser artesanos en el descubrimiento de lo particular de cada grupo, trabajando con esa red policausal y con multideterminados nudos de entrecruzamiento en los integrantes grupales. Si somos lo que hacemos, al decir de Jean-Paul Sartre, podemos concluir en que cada grupo operativo es la tarea, es la historia que decida y pueda construir.