Otros Aspectos Profesionales en Psicología Social

(Publicado en El Semejante - Año 4 Nro. 16 de mayo de 2005 y en A.P.S.R.A. - Asuntos Legales con fecha 9/9/2016)

OTROS ASPECTOS PROFESIONALES EN PSICOLOGIA SOCIAL

Venimos sosteniendo que la realidad que atraviesa a los Psicólogos Sociales hace más legítimo que nunca el ejercicio de nuestra profesión. Cada vez son más los ámbitos -públicos y privados- que reclaman la presencia de los Psicólogos Sociales como verdaderos agentes de cambio planificado. Por ende, debemos estar preparados para constituirnos en una alternativa válida que satisfaga la referida demanda laboral.

En la nota anterior (publicada con el título de “Aspectos Vinculares en Psicología Social”), decíamos que es responsabilidad del Psicólogo Social no caer con el cliente en una relación dual-especular, debiendo interponerse entre ambos el corpus del saber. Agreguemos hoy que dos pilares sobre los que se asienta la responsabilidad profesional son: a) la transparencia del vínculo; y b) la capacitación y actualización de los conocimientos de nuestra actividad.

La Transparencia del Vínculo: Es fundamental sostener siempre el encuadre o dispositivo profesional, caracterizado por la óptima distancia intersubjetiva. Quien consulta a un Psicólogo Social supone que sabe y, por ende, que detenta los emblemas propios de su profesión. La responsabilidad de los profesionales posee un alto valor ético, en tanto todas aquellas conductas que sostienen un pacto discursivo pueden ayudar a que el deseo y el placer se autoricen en el campo acotado que la ley instaura.

La Capacitación y la Actualización: La relación profesional necesita sustentarse en un conocimiento -o saber- consistente, producto de una práctica que se despliegue junto a una capacitación y actualización constantes. Los Psicólogos Sociales ya egresados deben iniciar un largo camino de formación, apoyándose de modo permanente tanto en la experiencia como en los estudios teóricos. Máxime cuando en la actualidad la tarea profesional tiende cada vez más hacia lo interdisciplinario, requiriendo nuestro trabajo (u oficio) de la imprescindible integración de equipos.

Adherimos a la posición de Edwin P. Holander y R. G. Hunt, psicólogos sociales que -junto a Enrique Pichon-Rivière- han considerado a nuestra disciplina como una ciencia independiente; circunstancia que no debe confundirse con aislamiento, sino que se trata lisa y llanamente de la coexistencia con otros cuerpos doctrinarios que estudian al sujeto desde distintas perspectivas, contando cada disciplina con la originalidad dada por un objeto de estudio propio.

No sólo debe asentarse la responsabilidad del Psicólogo Social en el adecuado conocimiento y en la transparencia ética de los actos, sino además en un trabajo subjetivo que tienda a comprender los conflictos que se movilizan frente a cualquier demanda profesional, de modo que éstos no hagan obstáculo a la tarea específica. Aquí la ciencia fundada por Freud nos ayuda a entender el campo de fuerzas y motivaciones inconscientes que se activan cuando somos convocados a la función profesional.

Todo profesional debe lograr sustraerse a sus propios conflictos, ansiedades y deseos personales, para así emerger como un eficaz mediador entre un sujeto -o grupo- que pide ayuda y el cuerpo del saber al que se remite. El mejor deseo que debe imperar quizá sea el que procura inscribir las diferencias simbólicas esenciales propias de cada praxis: en el caso que aquí nos ocupa, la Psicología Social como disciplina y como profesión en los ámbitos grupal, institucional y comunitario.

El Psicólogo Social es un artesano; su profesión es un oficio que se hace haciendo. Joaquín Pichon-Rivière sostiene que las escuelas de Psicología Social y la asociación que agrupa al colectivo de esos profesionales, tendrían que consensuar aspectos importantes de la formación. Abrirse a todos los autores y corrientes de pensamiento, sin rigidizar el lugar del saber (ponencia en el II Congreso Patagónico del 15/9/04 titulada “Lo Legal y lo Legítimo en los Discursos y las Prácticas”).

Adherimos a dicha propuesta, pues desde ese nuevo y fortalecido posicionamiento institucional -garante de la idoneidad profesional- la demanda de Psicólogos Sociales obviamente se incrementará en muchas más organizaciones, instituciones y comunidades que necesiten de nuestros servicios profesionales. Para que este intento sea operativo, todos los colegas están desde ya convocados a la tarea.