Algo Más Sobre la Resiliencia Grupal

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 8 Nro. 80 de junio de 2016)

ALGO MAS SOBRE LA RESILIENCIA GRUPAL

El hombre que se levanta es aún más fuerte que el que no ha caído. Viktor E. Frankl.

La resiliencia grupal se da cuando un conjunto de personas despliega estructuras de afinidad, de pertenencia y de enlace desarrollando distintos modos de afrontar juntos situaciones que han puesto en riesgo a sus integrantes. Así ocurrió, por ejemplo, con algunos jóvenes que se unieron después de la tragedia de Cromañón, formando un grupo que trabajó durante todo un año y que les permitió recuperar poco a poco el equilibrio emocional dañado. También podemos citar el caso de reclusos privados de su libertad que asisten a talleres coordinados por psicólogos sociales con el propósito  de internalizar herramientas para su sostén anímico.

Tal resiliencia alude a la convicción que tiene un grupo en superar de modo exitoso los obstáculos, sin pensar en la derrota aunque los resultados en principio se presenten en su contra. De allí que el grupo operativo pichoniano sea un dispositivo de producción colectiva de saber que, además, tiene una direccionalidad; es decir, elabora cambios  no totalmente conscientes en los esquemas referenciales de sus miembros. Así, en coyunturas de crisis existencial —que generan intensos miedos y mucha ansiedad— la resiliencia grupal trabaja sobre la desestructuración y la ulterior reestructuración de cada uno de los afectados, produciéndoles un saber inédito.

La resiliencia colectiva contiene dos factores: la capacidad de forjar un proceder vital positivo pese a los acontecimientos difíciles y, por otro lado, la resistencia frente a la devastación intentando preservar la propia integridad del grupo. La tarea conjunta conlleva la emergencia de un conocimiento nuevo, operando cada integrante como un partenaire de los demás, cuyo sentir-pensar-y-hacer estimula y va sirviendo de apoyo para que esos otros del grupo produzcan sus propias respuestas ante la adversidad. La resiliencia grupal es poder afrontar esa fatalidad de forma constructiva, adaptarse con flexibilidad y salir fortalecido de los sucesos traumáticos.

Podemos decir que la resiliencia que mencionamos es pensada como una remozada manera de riqueza interior. Es la confluencia entre el coping (capacidad de enfrentar los infortunios), la resistencia y la reconstrucción de un comportamiento positivo y original en circunstancias difíciles. Lo grupal permite ir venciendo esas dificultades a través de la complementariedad y la cooperación en la labor conjunta, ayudando de tal forma a superar el estancamiento y la estereotipia que produce la desdicha sufrida,  enriqueciendo el conocimiento de sí y de los otros. El pertenecer a tal trama social y ser reconocidos como sujetos productores facilita la recuperación.

Los humanos somos fruto de nuestras circunstancias históricas, pero a la vez tenemos un carácter activo en la elaboración de dichas vivencias. La psicología social habla de sujetos productores y producidos; de allí que los grupos operativos sean terapéuticos, toda vez que permiten la superación de lo traumático padecido en el contacto con la realidad. Se va constituyendo otra posición subjetiva, una distinta subjetividad y un movimiento psíquico más idóneo para hacer frente a las vivencias traumáticas y a los perjuicios sufridos. Si bien no todos somos iguales ante el riesgo, los vínculos grupales  nos organizan más vigorosos y flexibles.

En la actualidad existen muchos estudios sobre la resiliencia que procuran evaluar sus características y sus componentes. Este tema se aclaró en el Primer Congreso Mundial de Resiliencia realizado en París en febrero de 2012, donde quedó establecido que se trata de una construcción de ocho pilares que suelen utilizar las personas y los grupos para poder alcanzar su propio equilibrio y bienestar. Pues entonces el instrumento más confiable será el que valore las siguientes variables: la autonomía, el afrontamiento, la autoestima, la conciencia, la responsabilidad, la sociabilidad inteligente, la esperanza (u optimismo) y la tolerancia a las frustraciones.

En los grupos operativos el coordinador interroga esas variables, las provoca; y pone a elaborar y a trabajar colectivamente a sus integrantes. Una de sus tantas funciones es posibilitar una apertura a significaciones inéditas, intentando que cada participante   logre avanzar hacia lo que en un primer momento le resultaba imposible e impensado. La resiliencia colectiva va creando un nuevo ECRO —esquema conceptual referencial operativo— tanto en lo individual como en el conjunto. La idea es que puedan aflorar las capacidades de los seres humanos para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e, inclusive, ser transformados por ellas.