Payasólogos Sociales

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 7 Nro. 77 de septiembre de 2015; en Payasólogos Sociales Página Oficial con fecha 14/9/2015 y en A.P.S.R.A. - Contenidos Teóricos con fecha 6/10/2015)

PAYASOLOGOS SOCIALES

Ser payaso es un estado del alma, pero también un oficio.

El pasado sábado 13 de junio Payasólogos Sociales fue distinguido —por el Concejo Deliberante de la ciudad de La Plata— con el premio Proyección Nacional 2015 y el Galardón de Platino por su trabajo social y solidario, ceremonia que se llevó a cabo en el Salón Dorado del Palacio Municipal. Dicho colectivo es una asociación sin fines de lucro que nuclea a operadores de la salud mental, utilizando técnicas psicodramáticas y herramientas del teatro lúdico con la energía de la red grupal. Esos instrumentos les permiten encontrar personajes para aplicar en la vida cotidiana, buscando soluciones inmediatas y ante situaciones especiales.

La psicóloga social Miriam Alberganti es la directora de este grupo formado por varios trabajadores sociales de distintas áreas, ya sean egresados o estudiantes de psicología y de carreras afines (vgr. psicopedagogos, docentes, psicólogos sociales,  counselors, terapistas ocupacionales, etc.). Con una preparación teórica y vivencial, el objetivo de los payasólogos es asistir —existir al lado de los otros, resonando con sus conflictos y sus necesidades— en zonas humildes, en comedores comunitarios, en hogares para niños, en geriátricos, a personas en situación de calle, entre otros contextos; dando así  una nota de color y alegría a través del rol del payaso.

El diccionario de la lengua española dice que el payaso es un artista de circo que hace de gracioso, con traje, ademanes, dichos y gestos apropiados. Se refiere, además, al actor ambulante enmascarado que debuta en las mojigangas u obrillas dramáticas muy breves —para hacer reír— en que se introducen figuras extravagantes. El también conocido clown (que significa aldeano) tiene como antecedente los circos, donde eran precisamente los aldeanos o lugareños los primeros en formar parte de éstos. Digamos que nuestros payasólogos sociales son personajes tiernos, que cada uno construye con material propio y que se permiten funcionar con empatía.

Para ser payasólogo es necesaria una capacitación con técnicas que admitan a cada cual encontrar su personaje para aplicarlo en los diferentes ámbitos de labor. Así, de manera divertida y con la potencia de lo grupal, se trabaja con chicos carenciados por lo que —desde la consigna “Favor con favor se paga”— logran donaciones de juguetes y alimentos que luego se reparten en hogares y comedores comunitarios. El propósito es contribuir a la salud psicofísica y emocional del niño con un abordaje asentado en la experiencia del payaso teatral, adaptándola al ámbito social con una ética, estética y deontología particularmente propias.

Payasólogos Sociales sigue convocando para sumar voluntarios* que deseen ayudar a pibes con privaciones materiales y afectivas. Para ser parte del colectivo se requiere tener más de 18 años de edad y estar relacionado con la salud mental o con la labor  social. Además, hay que especializarse participando de jornadas de entrenamiento que constan de una parte teórica y otra práctica. La praxis se desarrolla principalmente en merenderos, en comedores y en casas para niños, siempre con el sostenimiento que  sabemos que tiene lo grupal, desde el trabajo que llevan a cabo los coordinadores con la respectiva supervisión o co-visión general.

Hablando de esta temática, agreguemos que en mayo de 2015 la provincia de Buenos Aires convirtió en ley el proyecto que incorpora al sistema de salud la labor del payaso de hospital. Se entiende por payaso hospitalario aquella persona capacitada en el arte de clown, que reúne las condiciones y requisitos para el desarrollo de dicha tarea en los nosocomios públicos bonaerenses, sean provinciales o municipales. Cada servicio de terapia pediátrica debe contar con una unidad de estos expertos de la risa y del humor; en consonancia con las políticas públicas encaminadas hacia la defensa y el  bienestar de nuestros chicos.

Destacamos la importancia de todo aquello que se dirija al cuidado de los chicos y jóvenes. Así sucede con la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes que, en su art. 14, les garantiza el acceso a los servicios de salud y a los programas de asistencia, rehabilitación e integración. Y el art. 20 hace referencia al derecho al juego recreativo de nuestros pibes. Pues, entonces, ambas normas quedan ampliamente satisfechas en la tarea de estos profesionales de la risa, de la alegría, del amor y la ternura.

*Quienes estén interesados pueden contactarse a Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla