Pichon-Rivière Latinoamericano (Parte II)

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 7 Nro. 75 de julio de 2015 y en A.P.S.R.A. - Contenidos Teóricos con fecha 2/8/2015)

PICHON-RIVIERE LATINOAMERICANO (Parte II)

Estar en la tierra, realizando una tarea concreta, esa es mi vida, una praxis permanente y en movimiento de espiral. Enrique Pichon-Rivière.

En el prólogo del libro “PICHON-RIVIÈRE como autor latinoamericano”, Fernando Fabris nos dice que en el año 2011 se realizó un seminario con esa denominación, en el que participaron destacadas figuras de la psicología social, la psiquiatría, el psicoanálisis, la  sociología, la psicología, el arte y el pensamiento en general. La intervención de cada panelista derivó en la aparición de este compendio publicado por Lugar Editorial, cuya lectura recomendamos ampliamente. El objetivo es descubrir lo latinoamericano en el creador de la Psicología Social Argentina y, por qué no, también en los lectores, para erigirnos en agentes multiplicadores de lo nuestro.

Hasta hace poco una visión europeísta impregnaba nuestras ideas, descalificando lo que provenía de las propias raíces. Un pensar desde América Latina propicia construir una nueva óptica, tal como lo hizo Pichon-Rivière desde su obra y su práctica. Sostuvo una actividad profesional heterogénea a partir del método dialéctico, que encuentra en cada fenómeno los polos opuestos que suscitan las contradicciones propias de todo lo humano.  Es la tendencia a buscar la verdad, aunque sabemos que lo verdadero va variando según las épocas y los tiempos. El implacable interjuego del sujeto y el mundo supone su consecuente mutación vincular y social.

Pichon-Rivière y su pensamiento son hijos de una época, de un tiempo de esperanza y  transformación; con una mirada optimista sobre el individuo, la vida y la comunidad. Pero hoy el actor social ha cambiado, siendo necesario pensar un proyecto diferente para hacer un nuevo aprendizaje psicosocial. En años de globalización y de capitalismo salvaje, podemos advertir un giro hacia latinoamérica. Abrevando en muchas de las ideas del maestro, procuremos ir más allá a condición de servirnos de su esquema conceptual referencial y operativo. Para funcionar en los barrios, vinculándonos con los vecinos, fundamentados en la inserción y lo inclusivo.

Ya en el año 1955 dictó una conferencia donde habló de la indispensable relación que debía existir entre psicoanálisis y sociología. Nos dejó el legado del ECRO y el enseñaje como proceso participativo, dialéctico, autónomo, integral, significativo y creativo. Su noción de sujeto histórico, a la vez productor y producido, posibilita la visualización y comprensión de su dimensión social. Sus ideas son un faro, una referencia para que alcancemos un estadio superador, ya que colectivizan conciencia y apuntan a una clara liberación de las condiciones concretas cotidianas de existencia. Deconstruyen lo homogéneo, dando lugar a la aparición de lo instituyente.

Testigos de la herencia de su obra son los institutos pichonianos existentes en Brasilia, San Pablo, Porto Alegre, Bahía, Montevideo; la carrera de Psicología con orientación psicosocial en la FUNLAM Fundación Universitaria Luis Amigó de Colombia (con sus sedes de Bogotá, Medellín y Montería), además de las muchas escuelas de Psicología Social en las distintas provincias argentinas. Recordemos que en 1957 Pichon-Rivière fue nombrado miembro titular de la Asociación Psicoanalítica de Brasil, donde funda y comienza a trabajar con los primeros grupos operativos, invitándonos a bucear en el carozo del ser que habita en la zona oscura de los miedos.

El dispositivo de los grupos operativos enriqueció la producción intelectual argentina y de América Latina, pues ellos son un instrumento de relevancia para la construcción de fuertes lazos de vincularidad que se plasman luego en verdaderas redes de contención.  En los mismos el sujeto —individual y colectivo— rompe la estereotipia y la clausura, avanza en la práctica de una epistemología convergente, puede dar plasticidad a los marcos conceptuales y eliminar la acriticidad de su mirada. Pichon recorrió el espinel del alma humana y fue un pionero del razonamiento complejo, logrando construir una  disciplina científica sin perder la sensibilidad del artesano.

Esa técnica del grupo operativo se caracteriza por estar centrada en una tarea, que se desarrolla mediante el abordaje y resolución de los miedos básicos —a la pérdida y al ataque— en un trabajo asociado de esclarecimiento colectivo. Lo trascendental de la propuesta pichoniana es que las diferencias entre los participantes no son lamentadas, sino festejadas, en la medida en que dicha circulación de lo distinto va beneficiando a quienes participan de semejante experiencia. Seguimos proclamando que aquellos que transiten y atraviesen esta manera de compartir, arribarán a un destino que jamás se imaginaron al comienzo del proceso plural compartido.