Intervención Psicosocial en Grupos con Desocupados

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar - Año 7 Nro. 67 de noviembre de 2014 y en A.P.S.R.A. - Experiencias Psicosociales con fecha 28/1/2017)

INTERVENCION PSICOSOCIAL EN GRUPOS CON DESOCUPADOS

Otro ámbito donde los psicólogos sociales podemos intervenir está vinculado a la problemática de la desocupación y el trabajo; espacio que también reclama nuestra presencia como verdaderos agentes de cambio capaces de modificar la realidad —y  modificarnos a la vez— en la medida de nuestros saberes y posibilidades. Con la fuerza de lo grupal, la meta es ir dejando de lado toda mirada ingenua e inocente de nuestra cotidianidad, intentando observar críticamente lo que verdaderamente nos circunda para así lograr pensar, sentir y obrar de un modo más ingenioso y fecundo.

Quienes mucho nos pueden ilustrar en esta materia son las psicólogas sociales Eugenia Manzanelli y Elena Rubins pues, en el año 1996, fueron co partícipes de la creación del área Trabajo y Desocupación en la Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina (APSRA). Junto a otros colegas preocupados por la crisis laboral de aquel entonces, constituyeron un equipo que desarrolló programas con diversos dispositivos: talleres con desocupados y sub ocupados, encuentros con jóvenes en escuelas de esta  ciudad capital, organización de seminarios, de jornadas y de congresos, entre otros.

Esa experiencia se encuentra plasmada en un libro de reciente aparición, que lleva por título La desocupación: el sufrimiento humano y social (Ediciones Nuevos Tiempos,  abril de 2014). Ambas psicólogas sociales arriba mencionadas son sus autoras y el texto describe lo acontecido en los talleres de reflexión y aprendizaje entre 1996 y 2010 (quince años en total). Con la técnica de los grupos operativos pichonianos, se comenzó a trabajar con muchos de los desempleados que quedaron en la calle como consecuencia de las políticas neoliberales y expulsivas de los años noventa.

Así, cabe decir que nuestra Psicología Social puede hacer mucho con los trabajadores desocupados, sobre todo con aquellos que sufren una situación traumática producto de la vulneración de sus derechos. Los asistentes a los talleres logran transformar su posición personal y singular, ya que en los grupos van apareciendo tanto proyectos colectivos como de apoyo recíproco. La intervención en este proceso grupal centrado en la tarea es una actividad creadora en la que algo nuevo se produce cuando cada miembro consigue, en su vinculación con los otros, recuperar su protagonismo.

Hablamos de grupos centrados en la tarea, entendiendo a ésta no solamente como un trabajo a realizar por los integrantes sino con la significación que le diera Enrique Pichon-Rivière; es decir como uno de los momentos situacionales del acontecer grupal. Pues, en dichos talleres con desocupados siempre se enfatizó la relación entre los saberes de referencia y los saberes prácticos necesarios a los efectos de salir del pozo, articulando los fundamentos conceptuales, las experiencias previas de cada uno y el propio accionar en la búsqueda de soluciones a los problemas que evidenciaban.

La tarea es la marcha del grupo hacia su objetivo, un hacerse y un hacer dialéctico hacia un fin, que es una praxis y una trayectoria. A la tarea explícita de poder reinsertarse en el mercado laboral, subyace una tarea implícita que apunta al mundo interno del desempleado, a la ruptura —a través del esclarecimiento personal y colectivo— de las pautas estereotipadas que significan un obstáculo frente a toda postura de progreso o transformación. En los talleres sus miembros recobran no solamente su estima individual, sino también el reconocimiento familiar y social.

Desde una óptica psicosocial, sostenemos la necesidad y la relevancia en lo que hace a la promoción de estos ámbitos de reflexión y de aprendizaje colectivo que ayudan a superar las peores actitudes negativas para la inserción laboral, como así también que potencian las posibilidades individuales y grupales. Es útil seguir subrayando la clara función de contención del conjunto hacia sus participantes quienes, poco a poco y encuentro tras encuentro, van adquiriendo ese progresivo sentimiento de seguridad y de mayor arrojo que suelen brindar los espacios colectivos gestados en comunión.

Vale recomendar la lectura del libro pues, si bien se focaliza en una experiencia concreta que gira en torno al desempleo y el trabajo, bien puede implementarse —con algunas variaciones técnicas— en otros campos de intervención psicosocial. El prólogo es del doctor Fernando Fabris, quien destaca una virtud dialéctica fundamental de la rica labor llevada a cabo por las autoras Manzanelli y Rubins (*), cual es la correcta y creativa articulación de teoría y práctica o, dicho de otra manera, la interrelación profunda entre lo singular concreto y el abordaje teórico-metodológico.

(*) Eugenia Manzanelli es Psicóloga Social y Técnica Superior en Coordinación Grupal, especializada en Análisis Institucional; y Elena Rubins es Psicóloga Social y Licenciada en Sociología.