EPS - Emergencias Psicosociales

(Publicado en Psicología Social para Todos: tierra y escritura del hacer, sentir y pensar — Año 6 Nro. 61 de mayo de 2014 y en La Silla del Coordinador con fecha 20/6/2014)

EPS - EMERGENCIAS PSICOSOCIALES*

EPS Emergencias PsicoSociales es una organización no gubernamental (ONG) que brinda solidariamente a la comunidad —en el lugar de la emergencia— contención humanitaria y primeros auxilios psicológicos ante catástrofes, desastres, atentados, accidentes graves y todo hecho natural o provocado que genere conmoción emocional y angustia pública. Su creador y actual coordinador general es el psicólogo social Carlos A. Sica, quien es además el fundador de APSRA Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina; y fundador y director de CAEPS Centro de Altos Estudios en Psicología Social, con sedes en la Capital Federal, en Ramos Mejía y en Luján.

Desde 1992 EPS ha realizado numerosas intervenciones. Entre las más conocidas podemos citar: atentado a la sede de la AMIA; explosión de la fábrica militar de Río Tercero;  tragedias aéreas de Austral, Lapa y Sol; caída del puente colgante en Chubut; graves inundaciones en Chaco, Santa Fe, Luján y La Plata; incendio de una mina carbonífera en Río Turbio; tragedia en el shopping Ycuá Bolaños en Paraguay; incendio en Cromañón; erupción del volcán Chaitén; accidente de micro con alumnos del colegio Ecos; tragedia en la estación Once; derrumbe del supermercado Cooperativa Obrera en Neuquén; rayo caído en un balneario de Villa Gesell; etcétera.

Desde el campo teórico, técnico y metodológico, las intervenciones de EPS se apoyan en cuatro etapas, a saber: a) encuentro-contención, b) catarsis, c) verbalización y d) proyecto. Seguidamente haremos un breve recorrido por cada una de estas fases, aclarando que en primer término una avanzada del equipo se constituye en el lugar en crisis, que necesita tanto del auxilio psicológico como de la contención emocional. Así, se evalúa la gravedad y la intensidad de cada situación traumática concreta y, de ser preciso, se procede a convocar a otros integrantes para que acudan —siempre de modo solidario, voluntario y ad honorem— a colaborar en la emergencia.

Encuentro-Contención. Es esencial la actitud y aptitud de contención por parte de quien asiste a un damnificado, que entraña un auténtico compromiso de cercanía y calidez humana. Cuando un miembro de EPS Emergencias PsicoSociales habla de encuentro en la asistencia alude a existir al lado de la víctima, que significa mucho más que estar a su lado. Una de las acepciones de la palabra encuentro es, según el diccionario de la RAE,  ajuste de estampaciones de colores distintos. Y precisamente frente a la oscuridad del dolor, dicho encaje entre asistente y asistido significa vibrar junto al otro, dejándose atravesar por sus sentimientos y emociones.

Catarsis. Logrado el encuentro y habiéndose brindado una primera contención —la que siempre es con tensión y en un marco de extrema angustia— quien asiste debe intervenir en función de las necesidades del otro y no de las suyas propias. Propiciar la catarsis (del griego: purificación, purga) es alentar el llanto y el desahogo de ese ser padeciente, teniendo la precaución de no cohibirlo con la mirada ni con los gestos. En algunos casos es también evitar que el autorreproche se convierta en culpa, que al dolor se agregue más sufrimiento. Catarsis es abreacción, depuración, liberación y transformación del mundo interno ante una experiencia vital profunda.

Verbalización. El paso siguiente consiste en que el miembro de EPS emplee todas las técnicas, tácticas y estrategias a su alcance para facilitar el surgimiento de la palabra. Que el asistido pueda verbalizar lo sucedido, no perdiendo de vista que en toda crisis emocional las conductas alteradas son comportamientos normales ante un hecho anormal.  Este es el segundo objetivo de la intervención: prevenir las secuelas postraumáticas, la crisis psicológica posterior y los conocidos síntomas que la misma provoca. Así, una vez recuperado un mínimo equilibrio emocional, podrá llegar el momento de dar lugar a la última etapa de esta ayuda humanitaria.

Proyecto. Dadas las circunstancias excepcionales que denotan las emergencias, aquí no estamos pensando en términos de un plan existencial de vida, sino del mínimo proyecto inmediato de futuro. Tal vez el comenzar a aprender a vivir sin la presencia del ser querido recientemente perdido. Iniciar el duelo, que sabemos que durará como mínimo el transcurso de las cuatro estaciones del año. Digamos, para concluir, que estas etapas o fases no siguen un orden cronológico o lineal, sino que representan un continuo dialéctico y en espiral. Un constante ir y venir, pues siempre se estará volviendo al abrazo contenedor, a la catarsis y a la verbalización.

*Para quienes estén interesados en más información, les recomiendo que abreven en las páginas del libro “Socorristas del Alma”, de Carlos Sica – Editorial Dunken (2013).